Desde este humilde espacio cibernético, donde todo es posible, regalo palabras para explicar una parte de la vida (¿docente?). Se puede leer, se puede opinar e incluso se puede disfrutar.
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com
Domingo, 23 de octubre de 2005
A mí me han educado en el respeto hacia los otros y yo era de las niñas que pensaban que todas las familias eran iguales ( a la mía, claro). Pero la vida pronto me dio cuenta de la existencia de otros modelos y modos. Así que fui creciendo a medida que iba tomando conocimiento de los especímenes más variados.
Véase un ejemplo de la coincidencia de algunos de ellos en el espacio común de un patio de vecinos:
Domingo por la mañana, tempranito: un "fui-fuiu" me despierta sin previo aviso. Yo pensaba que estaba soñando, y me veía como Rosa Morena (antecedente de Marte Sánchez en estos menesteres) alentando a las tropas no sé dónde, pues los silbidos eran como los que los pobres soldaditos le dedicaban a la rubia de oro nacional en esa época. Pero no. Resulta que tengo un vecino al que alguien (un cabrito, seguro) le regaló un loro. Y el muchacho dedica una media de 2 horas al día a enseñarle al bicho cómo tiene que silbar. Lo tengo metido en las sienes. Porque el loro (que tonto no debe de ser) se niega a abrir pico mientras su dueño se está ganando un hueco en el Guiness. Éstos hace poco que han venido a vivir al bloque, y en la última reunión de comunidad no pude más y pregunté:
-¡Por Dios!, ¿de quién es el loro ése que se oye tanto? (por no decir "¿quién es el dueño del loro ése que molesta tanto?").
Y un pobre chico, con cara de buenazo me dijo:
-Es mío, ¿te molesta? (visiblemente demudado, pues supongo que era consciente de lo que tenía metido en casa; bueno, en el balcón, porque ése es precisamente el problema).
Y lo vi tan apurado que no pude decir otra cosa que:
-NO, qué va! Tranquilo. Es que tenía curiosidad por saber de qué piso era, porque lo oigo pero no lo veo, y como me gustan tanto las especies exóticas...
Ahí quedó todo. Así que aquí estamos: el loro, su dueño, el resto de los vecinos y yo.
De los demás sólo haré una breve reseña por cuestión de espacio, pero ya puede uno imaginarse el resto.
El Rafael y la Rafaela: matrimonio de jubilados a los que no se les entiende ni papa cuando hablan. He comprobado que ellos tampoco te entienden a ti. El señor se dedica a pasear al perrito de la nieta que vive en el mismo barrio, enseñando los tatuajes que presumo son de la legión o similar. La señora ya ha vuelto del hospital, donde estaba ingresada porque, "l'han tenido qu'abrí porque se ve que estaba reventá", explicaba su marido mientras señalaba la barriga.
Los dueños de un bar del barrio: pegan unos portazos que hacen temblar el misterio. Entre ellos se llaman "hija puta" y "cabrón", pero se nota que lo hacen en tono cariñoso. Tienen 2 niñas, que me temo que serán en un futuro alumnas mías.
Los de la terraza grande, colindante a la mía: pasan más horas en la terraza que dentro de casa, lo que propicia que el niño marque los ratos en los que yo puedo salir o no. Me asusta este niño. Tiene como un radar: cada vez que salgo a regar las plantas veo su cabeza asomada por encima del brezo. Sus papás han tenido la buena idea de ponerle un tobogán justo ahí, de manera que se sube cuando oye ruidos en mi casa y nos acompaña a todos a lo largo de la jornada desde la otra parte del muro. El resto del día se dedica a hacer todo lo contrario de lo que sus padres le indican, con lo cual los gritos de éstos se alternan con sus preguntitas constantes.
Hay más, pero no quiero parecer una cotilla de escalera como las Súper-nenas, así que acabaré con mis vecinas preferidas: presidenta e hijas, con las que comparto cafés, charla y alguna que otra excursión a tiendas de ropa. Ya estamos esperando la paga extra para fundírnosla en muebles y ropajes varios. No todo tenía que ser malo...
Por: la verdadera violante | General | Comentarios (4) | Referencias (0)
Y si te cuento que mi adorable vecino es el hijo de un "activista cultural" de Blanes que practica el "streptease" en el balcón que da justo enfrente del mío. Para él no existen las estaciones del año. Su culto al cuerpo (vamos a dejarlo) pasa por encima de las condiciones climatológicas.
¿Puedes imaginarte el espectáculo que se monta en casa, cuando asoman la cabeza mis dos retoños?
El "show" está servido. Ven a comprobarlo cuando quieras.
Por cierto, asegúrate de que el loro de tu vecino no tiene la gripe aviar. ¡Menudo pollo!
Lu | 23-10-2005 22:44:17
Srta Violante,cierre los ojos e imaginese que esta en casa del señor Cuesta y seguro que verá la vecindad con otros ojos. Por lo que se refiere al loro estoy seguro que el año que viene ya estará preparado para cantar "se menamora l'alma, se menamora!!!" (versión Puerto Rico)
MP Pekin | 24-10-2005 17:30:09
Lu, querida: a ver si la próxima vez que vaya a tu estudio quedas con tu vecino para que nos haga una performance. Ahora que, me imagino yo que mejor no verlo...
M.P. Pekín: si el loro canta como la Pantoja de Puerto Rico, ya estamos llamando al Cárdenas.
violante | 24-10-2005 21:03:46
Tengo un amigo argentino que siempre exclama: "Me cago en la concha de la lora", claro que creo que la "lora" en cuestión no tiene plumas...yo si.
angie dickinson | 26-10-2005 14:35:17