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Martes, 04 de octubre de 2005

¡Más madera! (Crédito variable II)

Mi Mohamed es único, pero no se vayan, amiguitos, aún hay más...

Esta semanita los tengo a todos concentradísimos haciendo algo que el año pasado descubrí que les encantaba: murales. Ya dije que estaba aprendiendo mucho...
Pero no son unos murales cualesquiera, no. Son el reflejo de horas de trabajo y esfuerzo continuado. Vaya, que plasman su cuento en la pared (porque ese el es fin último de los murales-cartulina: que nuestros compañeros vean que en nuestra clase los niños hacen algo). Esta vez, la propuesta era un cuento cuyos protagonistas fueran objetos dotados de vida. Mi pretensión era que aprendieran, de paso, el concepto de "personificación" y de "metáfora" a la vez que extraían una moraleja de su historia inventada. Bueno, alguno, lo que es inventar no ha inventado mucho, pero ahí están pinta que te pinta.
Y por lo que voy viendo, éste va a ser el resultado de la improvisada pinacoteca:
1) Mi Mohamed dijo qu él no hacía nada hasta que yo no le dibujara al "chico de oro" sentado en posición de loto. "Ésta es la mía", pensé yo para mis adentros, "mientras posa lo tengo haciendo meditación, lo cual excluye cualquier otro movimiento sospechoso. Y allí me tenéis a mí, dibujando al chico de oro con cara de otro continente. Eso sí, le pedí permiso para quitarle el pelo y dejarle totalmente calvo. Él aceptó las condiciones, aunque luego vi que se encargó de la cuestión capilar utilizando uno de mis rotuladores.
2) Dibujarles yo: primer error. A los 3 minutos ya tenía a toda la clase alrededor de mi mesa, vociferendo:
-¡Hala, qué bien dibujas! Yo quiero que me dibujes a Torrente subido a un avión. Éste era Leandro Rodrigo, que cambió de idea de cuento un segundo después de ver al chico de oro.
-¿Te puedo traer una foto de mi hermana para que me la dibujes?
-Señorita, señorita, nosotras hemos traído ropa de muñecas para colgarla. Vamos a hacer un armario con las cartulinas y el cuento explicará cómo las faldas se pelean con los pantalones. ¿Cómo lo pegamos, con pegamento o con grapas?

- ¡Qué buena idea habéis tenido, niñas! Probad con el pegamento.
-¿Yo tengo que traer cuchillos y tenedores de mi casa para pegarlos aquí?. mi madre no sé si me dejará.
- A tu madre ni se lo plantees, soy yo la que no te dejo, dibújalos, que te quedarán muy bien, anda.

Y así todo. De los 24 sólo 2 han entendido que tienen que dejar espacio para escribir el cuento al lado de los dibujos. A estos últimos, como comprenderéis, les tengo especial cariño.

Por: la verdadera violante | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

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